Sanando Y Perdonando A Nuestro Clan Familiar


Sanando Y Perdonando A Nuestro Clan Familiar

Luego de transitar un largo recorrido en nuestro campo de experiencias vitales, inexorablemente llega a nuestra vida un instante “iluminado” que a conciencia, nos incita con una necesidad imperiosa, a rever nuestro pasado familiar compartido, y todo lo que hemos obtenido de cada vivencia, ya sea traumática, o edificante para nuestra historia personal.

Hemos de habernos situado muchas veces en un lugar limitante y restrictivo, con una visión muy subjetiva de nuestra realidad, y aunque en muchas ocasiones hayamos sido víctimas de las circunstancias, el solo hecho de no haber podido comprender con un nivel de consciencia más elevado, los sucesos de los cuales hayamos sido partícipes o fomentadores de tales experiencias, nos ha dejado estancados en el pasado, con un bagaje de frustración, enojos, rencores, culpas y temores irresueltos en nuestro interior.

Esa carga emocional que llevamos a cuestas no es necesaria que siga perpetuándose en el tiempo, porque nos impide cerrar ciclos, reconstruir desde una perspectiva más sana lo que en verdad necesitamos se manifieste en nuestra realidad actual.

Hemos emulado pautas de comportamientos en nuestras experiencias infantiles e incluso las hemos trasladado hasta la adultez, sin siquiera hacerlas conscientes dándole un sentido valedero para nosotros, seguimos modelos estereotipados sosteniéndolos en el tiempo, adoptamos creencias de nuestro clan familiar, sin filtrarlas por nuestra mente consciente con criterio propio… y así, fuimos formando un ser, que a fuerza de resistir, se alejaba cada vez más de su propia identidad.

Caer en la trampa mental de culpabilizar a los demás de nuestros desatinos, fue el camino más llano que encontramos para no responder a tales experiencias desafortunadas, pero muchas veces se nos ha vuelto cuesta arriba mantener la coherencia, entre nuestro ser consciente y el temor de afrontar las adversidades.

Si miembros de nuestra familia han cometido injusticias para con nuestra persona, si han errado la manera de encarar los problemas, ya no podemos culpar más… solo queda responder por nosotros mismos. Si nos han causado sufrimiento, el daño más profundo y cruel nos lo hemos hecho a nosotros mismos permitiéndolo. Y esto no es para sentir auto- compasión, sino para comprender que, cada uno, desde su rol, tiene una perspectiva propia de la vida y todo lo que ella implica, que difiere de las demás, nadie es poseedor de la verdad, porque no existe una verdad única e infalible.
Cada ser, incluyendo a nuestros padres, (que tanto nos seduce deshumanizar) trae consigo el peso de su historia personal, con sus propias limitaciones, creencias erróneas, falencias, frustraciones, temores, y sufrimientos que a su vez heredaron de sus antepasados y del mundo exterior, que fueron arrastrando sin haberlo podido trascender en su fuero interno.

Es difícil, volver la vista atrás sin sentir el dolor de tantas injusticias que aún no hemos podido comprender, y decir hacia nuestros adentros: – “Te libero por haber maltratado a mi ser, y me libero del dolor que desde mi ignorancia te causé, por haberte culpado de todo aquello que ineludiblemente era necesario en mi vida para un Plan mayor del que aún no tengo consciencia, pero sigo trabajando día a día, para descubrir el propósito de tales experiencias vividas”.

Es difícil pero necesario soltar la culpa, el miedo, y el resentimiento que hemos acobijado durante tanto tiempo en nuestro interior, y comenzar a responder de ahora en adelante por nuestras vivencias personales basadas en una nueva percepción de las cosas, alejándonos cuando sea necesario y sano hacerlo, del sufrimiento familiar, pero siempre desde el perdón, ya sin albergar rencor en nosotros que nos limita y destruye… a modo de preservarnos, liberarnos del dolor que fue minando nuestra existencia es alivianar la carga emocional para poder renacer a un nuevo ser más consiente.
No soy mi familia, pero soy parte necesaria de ella para la evolución colectiva de todos los involucrados.

Florencia Lozada Universo Shanti

Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin citar fuente (www.universoshanti.com) y autor


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